Esa pasión que sólo el hincha tripero puede entender, esa pasión que genera movilizaciones como pocas y que es difícil de igualar.El sentimiento a la casaca blanca con la franja azul que cruza el pecho nunca se apaga, ni en pretemporada, pero cuando la pelota entra a rodar, se agiganta, crece. Al tripero no le entra el corazón en el pecho.Quedó demostrado que el hincha albiazul no necesita de resultados para alentar al equipo, es evidente que el solo hecho de ser de Gimnasia provoca una pasión rara de entender, y que no es moda.Cada vez que el equipo pisó el césped de cuanta cancha existe a lo largo y ancho del país, el hincha dijo presente, y en gran número, “porque a once personas se les acelera el pulso al usarla, al resto se nos acelera con solo verla”.
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